
“-Es igual que la madre. Borracha.” – Acrílicos y tinta – 2006
Mantengan distancia. No se junten. ¿No escucharon lo que les dije? ¿Qué tenés en las orejas nene? ¿Para quién hablo yo? ¿En chino hablo?, ¿eh? A ver querido, repetí lo último que dije. ¿Eso te enseñan en tu casa? ¿Tu mamá qué te hace si hacés eso en tu casa? ¡La pelotita en el aula no! No estamos en un potrero. ¿Que se piensan ustedes? Si tenés algo que decir, decilo en voz alta para que lo escuchemos todos. ¿Qué es lo que te causa tanta gracia querido? A mi no me hagas esa carita que yo no soy ni tu mamá ni una amiga tuya. ¿Quién te crees que sos para contestarme de ese modo? Mocoso insolente. Faltaba más. A ver si todavía tengo que darle un premio al señorito. Yo quiero saber si se anima a hablarle así al papá cuando lo cite a la dirección. Vergüenza debería darles. Faltarle el respeto a un mayor. Si fueran hijos míos. Mirame a los ojos cuando te hablo. ¿Tengo monos en la cara.? Decíme de qué te reís. Te lo voy a hacer borrar con la lengua. Encima que no pagan la cooperadora, hay que aguantar que ensucien los bancos. Y el chico que tiene que usar el banco después, ¿qué, se joroba? No querido, las cosas no son así. Respeto. O vos crees que cuando yo iba a la escuela hacía lo que quería. Arregláte el guardapolvo. ¿Cuantas veces te dije que guardes esas figuritas? Muchas, ¿no? Si te las saco las quemo. Todos los días lo mismo. No aprenden más. Burros van a salir. Sentáte derecho. El chicle al tacho. Con la almohada pegada en la cara vienen. Haceme el favor de lavarte la cara antes de venir querido. ¡Así no! Decíme una cosita, ¿vos te pensás que soy tonta yo? ¿eh? Decíme.
Dame el cuaderno de comunicados. ¿Cómo que no lo trajiste? Es en lo único que tiene que pensar y el señor, se lo olvida en la casa. Pero mirá que bien. Andá a dirección y esperame allá. Tomá, cuando vas, dejame la taza en la cocina y decile a Mari que me ponga la pava. Sin correr.









