Disección.

Mi última idea feliz se desplaza hacia el sur.
Paradas donde estoy quedarán muchas de las formas que había creado. Algunos supuestos me seguirán por pocas cuadras y al volver empezaré la disección de mi juego. A encontrar la forma de leer mis tácticas. Entender mis debilidades y denunciar mis miserias.
Realizar cortes, identificar objetivamente los defectos, el afecto, la falta, los miedos y las emociones que me arman.

Disección

Tiene la habilidad de aparentar calma. Inspira confianza y su inmadurez muerde por la espalda.

Se desplaza en silencio, sus olores se perciben a corta distancia, pero su presencia se siente y empuja con fuerza. Para hablar de cosas importantes bebe agua. Los labios secos, las ideas pobres y las palabras para expresarlas, escasas. El agua crea espacios, gana tiempo para lograr ser mejor. Fracasa.
Otro trago, otro error.
Las pausas delatan su estado. Crudo. Nuevo.
Palabras que poco hablan, junto a silencios que dicen más de lo que su cabeza logrará entender.

Estático. Con la rigidez del miedo, es.

Cree que es lo que quiso ser y teme terriblemente parecerse a lo que querían que fuera.
Hace enormes esfuerzos para ocupar espacios que otros omiten e ignoran. Entiende su forma mucho después de aquellos que abusan de ella. Toma los males de otros como propios y sufre. Espera la armonía que no conoce. Imagina una felicidad en la que no cree y cree en un Dios en el que no confía.
Llora al bañarse. Come con culpa y encuentra cada rincón del mundo absurdo e innecesario. Su cuerpo le sobra, lo molestan sus partes y no logra acostumbrase a saberse incompleto. Reprime sus conflictos mediante la burla. Se ríe de él a solas y sigue llorando mientras mastica harina.
Busca con ambición algo que no logra recordar, evitando repetir los pequeños errores del antes, sin saber que los futuros serán monstruosamente graves. Lo intenta, le han dicho que lo haga y seguirá haciéndolo.

Ansía diferenciarse de la idea que de él tenían. En la vigilia logra evitar ver que no es más que el proyecto de otros, el resultado de ideas ajenas y la sumatoria de elecciones por los demás descartadas. Al dormir lo real lo alcanza, se apodera de él y vibra. Crearse por oposición cree que es la forma correcta. Tanto invierte en sus ideas del ser, que deja de ser mientras piensa como hacerlo.
Otro de cerca puede murmurarle al oído breves palabras de alivio. Una sonrisa que afirme su forma normal y adecuada. Darle espacio a su pensar y mucho más al delirio. De manos ajenas puede entenderse distinto. Al distraerse quizás encuentre tranquilidad. Una idea de sí más libre, un lugar para su cuerpo y un rostro donde fijar la vista.
Tal vez permita que las cosas se sucedan y la vida lo alcance.
Tal vez olvide que buscaba y termine por encontrarse completo.

F.T. – 2008


“-Es igual que la madre. Borracha.” – Acrílicos y tinta – 2006

“-Es igual que la madre. Borracha.” – Acrílicos y tinta – 2006

Mantengan distancia. No se junten. ¿No escucharon lo que les dije? ¿Qué tenés en las orejas nene? ¿Para quién hablo yo? ¿En chino hablo?, ¿eh? A ver querido, repetí lo último que dije. ¿Eso te enseñan en tu casa? ¿Tu mamá qué te hace si hacés eso en tu casa? ¡La pelotita en el aula no! No estamos en un potrero. ¿Que se piensan ustedes? Si tenés algo que decir, decilo en voz alta para que lo escuchemos todos. ¿Qué es lo que te causa tanta gracia querido? A mi no me hagas esa carita que yo no soy ni tu mamá ni una amiga tuya. ¿Quién te crees que sos para contestarme de ese modo? Mocoso insolente. Faltaba más. A ver si todavía tengo que darle un premio al señorito. Yo quiero saber si se anima a hablarle así al papá cuando lo cite a la dirección. Vergüenza debería darles. Faltarle el respeto a un mayor. Si fueran hijos míos. Mirame a los ojos cuando te hablo. ¿Tengo monos en la cara.? Decíme de qué te reís. Te lo voy a hacer borrar con la lengua. Encima que no pagan la cooperadora, hay que aguantar que ensucien los bancos. Y el chico que tiene que usar el banco después, ¿qué, se joroba? No querido, las cosas no son así. Respeto. O vos crees que cuando yo iba a la escuela hacía lo que quería. Arregláte el guardapolvo. ¿Cuantas veces te dije que guardes esas figuritas? Muchas, ¿no? Si te las saco las quemo. Todos los días lo mismo. No aprenden más. Burros van a salir. Sentáte derecho. El chicle al tacho. Con la almohada pegada en la cara vienen. Haceme el favor de lavarte la cara antes de venir querido. ¡Así no! Decíme una cosita, ¿vos te pensás que soy tonta yo? ¿eh? Decíme.
Dame el cuaderno de comunicados. ¿Cómo que no lo trajiste? Es en lo único que tiene que pensar y el señor, se lo olvida en la casa. Pero mirá que bien. Andá a dirección y esperame allá. Tomá, cuando vas, dejame la taza en la cocina y decile a Mari que me ponga la pava. Sin correr.